lunes, 8 de noviembre de 2010

MI LUGAR FAVORITO

Hoy mientras manejaba  hacia mi casa después de un corto pero exhausto día de trabajo recordaba el pueblo al que suelo ir de vacaciones esporádicamente. Tanto ruido, tanto smog, y tanto trafico me hacen "huir" de mi realidad y querer estar en CASA, y es que cada vez que imagino un lugar donde desearía estar allí aparece la casita de la tía Manuela, una mujer de mas de ochenta años que vive en una cabañita con su esposo. Allí nos gusta ir de vacaciones a todos!!!  es decir a mi familia, pero rara vez tenemos la oportunidad de ir. La tía Manuela en realidad no es mi tía sino tía de mi mamá y su casita es muy pequeña pero muy acogedora, tiene dos recámaras, un baño y una cocina con estufa de leña.

Amo ese lugar!!!!  me gusta despertar en la mañana con frió y salir a respirar el aire lleno de aroma a hierbabuena y otras plantas deliciosas, juntar leña para el boiler y la estufa, el café de grano recién hecho, el queso y las galletas  preparadas por mi tía, ir a su jardín y sacar calabazas, cebolla, cilantro y tantos vegetales recién cosechados.

Después de bañarnos y desayunar como reyes es momento de explorar: Mata Ortiz con sus hermosas ollas rusticas y famosas en todo el mundo, por suerte tengo una prima que las hace y me deja echarle a perder algunas con mis dibujitos de kinder, Colonia Juarez con tanto "ranchero" guero y de ojo verde, El rió lleno de pecesitos y langostinos, El willy con sus paneles solares en cada casa y sus vacas gigantes, La cueva de la olla en medio de las montañas rodeada de vegetacion, Paquime y su museo de las culturas, La laguna Fierro con lanchas en renta para pasear, Los huertos de manzana y durazno donde nos regalan fruta, etc. tantos lugares bellisimos, el aire puro, el sonido de las aves, la gente amable. El lugar con el que sueño constantemente.

MI LUGAR FAVORITO! Espero poder vivir allá algún día

viernes, 5 de noviembre de 2010

APRENDI

Aprendí a sonreír tan plenamente que parecía que tenia en la boca una luna menguante,
aprendí a llorar tan calladamente que formaba ríos que me ahogaban internamente.
aprendí a amar tan intensamente que me dolía el corazón cuando no podía verte,
aprendí a odiar tan constantemente que me quede sola, sin familia, sin amigos, sin gente.
aprendí a gritar tan dolorosamente que aun tengo mil cicatrices en mi mente.

y ahora, después de tanto tiempo he aprendido a perdonar y agradecer tan profundamente...
la vida me dio el regalo de conocerte y con ello la oportunidad de crecer tan fuertemente.

jueves, 4 de noviembre de 2010

SØCIEDAD

Somos seres sociales, dependemos de los demás y necesitamos de ellos, como ellos de nosotros, desde el principio de la humanidad nos hemos reunido en pequeños grupos que se ayudan y comparten ciertas reglas y psicológicamente la soledad puede llegar a causar serios trastornos. Hay personas que se retiran de las ciudades pero aun así guardan contacto, gustan de estar solos para meditar, escribir, descansar, crear, pero solo por periodos en los que necesitan concentrarse o reflexionar.

Sociedad: Es este lugar donde convivo con un montón de Neanderthales en una "evolucion" que nunca les llega. Impera el ruido, el graffiti, el vandalismo, la agresión, la muerte, el sufrimiento, la desesperanza. Se sigue aplicando la ley de supervivencia del mas fuerte solo que con una modificacion: supervivencia del mas armado y las jerarquías están repartidas en base a quien lame mejor el trasero de los poderosos. Cd. Juarez, la ciudad que se nos escapo de las manos, aun no sabemos que paso! en que momento se perdió el "equilibrio", como dicen por allí: Somos mas los buenos, cierto! pero mientras no hagamos nada de nada servirá ser mayoría, excepto para decir en un futuro: Somos mas los muertos.

Y después de esto me pregunto:
¿Sera mejor estar solo y trastornado que muerto y acompañado?

martes, 2 de noviembre de 2010

FRANCISCA Y LA MUERTE

Uno de mis cuentos favoritos desde la infancia y muy adecuado a la celebracion de hoy!
Francisca y la muerte
Ornelio Jorge Cardoso.

-Santos y buenos días -dijo la muerte, y ninguno de los presentes la pudo reconocer. ¡Claro!, venía la parca con su trenza retorcida bajo el sombrero y su mano amarilla al bolsillo.
-Si no molesto -dijo-, quisiera saber dónde vive la señora Francisca.
-Pues mire -le respondieron, y asomándose a la puerta, señaló un hombre con su dedo rudo de labrador:
-Allá por las cañas bravas que bate el viento, ¿ve? Hay un camino que sube la colina. Arriba hallará la casa.
«Cumplida está» -pensó la muerte y dando las gracias echó a andar por el camino aquella mañana que, precisamente, había pocas nubes en el cielo y todo el azul resplandecía de luz.
Andando pues, miró la muerte la hora y vio que eran las siete de la mañana. Para la una y cuarto, pasado el meridiano, estaba en su lista cumplida ya la señora Francisca.
«Menos mal, poco trabajo; un solo caso», se dijo satisfecha de no fatigarse la muerte y siguió su paso, metiéndose ahora por el camino apretado de romerillo y rocío.
Efectivamente, era el mes de mayo y con los aguaceros caídos no hubo semilla silvestre ni brote que se quedara bajo tierra sin salir al sol. Los retoños de las ceibas eran pura caoba transparente. El tronco del guayaba soltaba, a espacios, la corteza, dejando ver la carne limpia de la madera. Los cañaverales no tenían una sola hoja amarilla. Verde era todo, desde el suelo al aire y un olor a vida subiendo de las flores.
Natural que la muerte se tapara la nariz. Lógico también que ni siquiera mirara tanta rama llena de nido, ni tanta abeja con su flor. Pero, ¿qué hacerse?; estaba la muerte de paso por aquí, sin ser su reino.
Así, pues, echó y echó la muerte por los caminos hasta llegar a casa de Francisca:
-Por favor, con Panchita -dijo adulona la muerte.
-Abuela salió temprano -contestó una nieta de oro, un poco temerosa aunque la parca seguía con su trenza bajo el sombrero y la mano en el bolsillo.
-¿Y a qué hora regresa? -preguntó.
-¡Quién lo sabe! -dijo la madre de la niña? . Depende de los quehaceres. Por el campo anda, trabajando.
Y la muerte se mordió el labio. No era para menos seguir dando rueda por tanto mundo bonito y ajeno.
-Hace mucho sol. ¿Puedo esperarla aquí?
-Aquí quien viene tiene su casa. Pero puede que ella no regrese hasta el anochecer o la noche misma.
«¡Contra!», pensó la muerte, «se me irá el tren de las cinco. No; mejor voy a buscarla». Y levantando su voz, dijo la muerte:
-¿Dónde, al fijo, pudiera encontrarla ahora?
-De madrugada salió a ordeñar. Seguramente estará en el maíz, sembrando.
-¿Y dónde está el maizal? -preguntó la muerte.
-Siga la cerca y luego verá el campo arado detrás.
-Gracias -dijo seca la muerte y echó a andar de nuevo.
Pero miró todo el extenso campo arado y no había un alma en él. Sólo garzas. Soltóse la trenza la muerte y rabió:
«¡Vieja andariega, dónde te habrás metido!» Escupió y continuó su sendero sin tino.
Una hora después de tener la trenza ardida bajo el sombrero y la nariz repugnada de tanto olor a hierba nueva, la muerte se topó con un caminante:
-Señor, ¿pudiera usted decirme dónde está Francisca por estos campos?
-Tiene suerte -dijo el caminante-, media hora lleva en casa de los Noriegas. Está el niño enfermo y ella fue a sobarle el vientre.
-Gracias -dijo la muerte como un disparo, y apretó el paso.
Duro y fatigoso era el camino. Además ahora tenía que hacerlo sobre un nuevo terreno arado, sin trillo, y ya se sabe cómo es de incómodo sentar el pie sobre el suelo irregular y tan esponjoso de frescura, que se pierde la mitad del esfuerzo. Así por tanto, llegó la muerte hecha una lástima a casa de los Noriegas:
-Con Francisca, a ver si me hace el favor.
-Y se marchó.
-¡Pero, cómo! ¿Así, tan de pronto?
-¿Por qué tan de pronto? -le respondieron- . Sólo vino a ayudarnos con el niño y ya lo hizo. ¿A qué viene extrañarse?
-Bueno..., verá -dijo la muerte turbada- , es que siempre una hace su sobremesa en todo, digo yo.
-Entonces usted no conoce a Francisca.
-Tengo sus señas -dijo burocrática la Impía.
-A ver; dígalas -esperó la madre. Y la muerte dijo:
-Pues..., con arrugas; desde luego ya son sesenta años...
-¿Y qué más?
-Verá..., el pelo blanco..., casi ningún diente propio..., la nariz, digamos...
-¿Digamos qué?
-Filosa.
-¿Eso es todo?
-Bueno..., por demás nombre y dos apellidos.
-Pero usted no ha hablado de sus ojos.
-Bien; nublados..., sí, nublados han de ser..., ahumados por los años.
-No, no la conoce -dijo la mujer- . Todo lo dicho está bien, pero no los ojos. Tiene menos tiempo en la mirada. Ésa, quien usted busca, no es Francisca.
Y salió la muerte otra vez al camino. Iba ahora indignada, sin preocuparse mucho por la mano y la trenza, que medio se le asomaba bajo el ala del sombrero.
Anduvo y anduvo. En casa de los González le dijeron que estaba Francisca a un tiro de ojo de allí, cortando pangola para la vaca de los nietos. Mas, sólo vio la muerte la pangola recién cortada y nada de Francisca, ni siquiera la huella menuda de su paso.
Entonces la muerte, quien ya tenía los pies hinchados dentro de los botines enlodados, y la camisa negra, más que sudada, sacó su reloj y consultó la hora:
-¡Dios! ¡Las cuatro y media! ¡Imposible! ¡Se me va el tren!
Y echó la muerte de regreso, maldiciendo.
Mientras, a dos kilómetros de allí, escardaba de malas hierbas Francisca el jardincito de la escuela. Un viejo conocido pasó a caballo y, sonriéndole, le tiró a su manera el saludo cariñoso:
-Francisca, ¿cuándo te vas a morir?
Ella se incorporó asomando medio cuerpo sobre las rosas y le devolvió el saludo alegre:
-Nunca -dijo- , siempre hay algo que hacer.

viernes, 29 de octubre de 2010

ESTO SOLO SE PUEDE ESCUCHAR CON EL CORAZóN !

DESPERTAR

...
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

fragmento de la vida es sueño de Pedro Calderón de la Barca
Yo no podría decirlo mejor y no quiero olvidar que todo sueño tiene final, pero alguien sabe:
 ¿Qué hay al despertar?

martes, 26 de octubre de 2010

Y SI QUIERO UN COMPAÑERO QUE?

Cada vez que hablo con ustedes sobre sentimientos, emociones y vida personal es increíble como sus respuestas parecen sacadas de un manual.

En varias ocasiones he comentado que deseo un compañero, es decir no lo ando buscando desesperadamente, ni ando forzando relaciones, simplemente me abro a la posibilidad de tratar con los demás y ver si encuentro alguien que llame mi atención, es decir estoy lista y libre para iniciar una relación pero no llevo prisa. Me siento plena y bendecida con lo que ahora tengo, estoy rodeada de familia y amigos que se que me aman pero parte de lo que quiero en mi vida es un compañero para compartir experiencias, tiempo, ideales, que se yo.

Y el tonto comentario que siempre escucho: Querer un compañero es reflejo de que temes a la soledad, conocete primero tú, necesitas quererte tú antes de querer a otros!

Ok, es parte de lo que predicamos en nuestra profesión, que por cierto es mas una forma de vida, pero, ¿se toman la molestia de ver si lo que dicen es un cliché o si solo es una proyección? No se han puesto a pensar que ya me conozco, que me quiero, que amo mi soledad y que aun así quiero y merezco un compañero?

Por favor crezcan!!! o de lo contrario su psicología se quedara solo en las tapitas de mis zapatos.